Desde que no está conmigo mi vida se volvió más segura, apacible como un atardecer en el desierto, más tranquila, más vivible, respirable, sin dudas más ligera de pesos, gritos, arañazos y azotes, sin pesquisas policiales en el iPhone sin maletas ambulantes, y sin besos mordidos a traición ni escotes pendencieros. A pesar de todo, He de confesarlo hay días nublados en que la extraño, Como se extraña a los terremotos, los incendios y las calamidades, Como extraña la pobreza quien se ganó la lotería. La extraño como quien hecha de menos la belleza de los tornados, como quien necesita de los huracanes siempre con nombre de mujer obsesa, Como se extraña la erupción destructiva de un volcán urgente, y se queda como un naufrago, agradecido y abrazado de seguir viviendo, contemplando los despojos de la ciudad devastada, que dejas tras tu paso violento.