La deserción sudamericana: del grito de las cacerolas al circo mediático
La historia de la Sudamérica del siglo XXI es, fundamentalmente, la crónica de una deserción. Hubo una época, no tan lejana, en la que el continente parecía un polvorín donde la soberanía se recuperaba a fuerza de gritos y cacerolazos estruendosos. En 2001, Argentina —ese país que puede jactarse de haber parido a Borges, Maradona, Maldacena y a un Papa, que canta su épica futbolística cada domingo a voz en cuello en los estadios, que hizo de su rock señero una marca y una avanzada, y que desde San Martín supo lo que era liberar a un continente— hizo lo esperable: expulsó a De la Rúa, que debió huir en helicóptero tras una revuelta que dejó 39 cadáveres y un grito unánime: «¡ Que se vayan todos! ». Fue el eco de una tradición enquistada en los pueblos del sur: la Guerra del Gas en Bolivia, el derrocamiento de Mahuad en Ecuador, la revuelta chilena de 2019 contra la desigualdad estructural de la cuna del neoliberalismo. Eran estallidos de una modernidad que aún creía en la política como ...