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Mostrando entradas de junio, 2015

Últimas lecturas: Sumisión, colección & Mujeres

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En materia de libros y mujeres, confieso tener un comportamiento similar. Me gusta la variedad, leo varios libros a la vez y tengo serios problemas para dejar de leerlos aun cuando realmente no me gusten. Sigo esperando que ocurra algo extraordinario, un vuelco en la historia o por último un desenlace brutal. Como en los libros y la vida, a veces llega ese buen desenlace, y en otras no, y me doy cuenta tardíamente que todo ha sido una gran perdida de tiempo. Pero qué puedo hacer, soy un coleccionista de todo. He coleccionado desde gatos, hasta enfermedades venéreas (curables gracias a Alá), pasando por colecciones de viejos VHS, concurrí feliz al timo de los discos láser, llegué a los DVDs de El Padrino, Tarantino, Star Wars, Scorsese, Clint, y llegaron los Blue Ray sucumbiendo una vez más, tal y como me ocurre con los cómics de todo el mundo y diferentes épocas, muchos de los cuales aun no termino de leer.  Colecciono también proyectos e ideas que no llego a concretar, y así es qu...

Recetas Calavera: Ceviche de Cochayuyos con mango

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Tras algunas temporadas sórdidas y excesivas, el cuerpo me pasó la cuenta y me exigió un respiro. Estoy hablando de lo que ocurre después de esas jornadas que los rusos llaman "zapoi", es decir, no una simple resaca o una caña moral. Me refiero a que iniciaste la tarde jugando al ajedrez con los viejos del club y una semana después apareciste en un puente en el sur del país amarrado a una cuerda de Benji en la cintura sin saber por qué, en el mejor de los casos, o bien despertaste abrazado al water en el departamento de una mujer pintarrajeada que te triplica la edad. Cuando estas cosas ocurren, porque ocurren, el cuerpo te va a pedir un reposo. Ha sido ya  demasiada juerga,  semanas que no distinguen entre días laborales y festivos. Asados y garrafas nocturnas, mesas de dominó, costillares de puerco, vino, morcillas, levantadas temprano, aguante diario a base de café, y más noches, insomnio, encuentros sexuales en lugares insospechados, y una mala alimentación crónica. El re...

La borrachera de los Legisladores. Reflexiones en torno al Ferrari deVidal y la Ley Emilia.

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Veo el Ferrari de Vidal y reflexiono. Hablo desde la reincidencia, lo confieso. Pese a que tengo estudios superiores, posgrados y supongo, un coeficiente intelectual normal, hablo desde la reincidencia, como el burro más porfiado de todos, desde la trinchera de los que se equivocan no una sino que mil veces, lamentablemente. Pero ojo, soy uno de esos que procura dar la cara y que  siempre paga por sus pecados. Al mal paso darle prisa. El súper futbolista chileno Arturo Vidal, tuvo que pegarse un cagazo para que buena parte del pueblo chileno empatizara, sólo ahora, con el revés de la moneda en los accidentes de tránsito causados por el consumo de alcohol. Pasión futbolera aparte, apenas unos días antes, se anunciaba con orgullo en las noticias, que caía la primera condena por la aplicación de la Ley Emilia sobre un joven de menos de treinta años, que ocasionó un accidente con resultado muerte, por conducir en estado de ebriedad.  Le cayeron NUEVE años de cárcel. Su madre ...

De por qué amo a los gatos y odio a las suegras.

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Quiero dejar muy en claro, que mi malestar respecto de las suegras, guarda relación  únicamente con  el concepto, la abstracción compleja del término "suegras". Se trata de una lucha con su esencia más intrínseca, una cuestión ontológica, por lo que no busca particularizar la odiosidad con ninguna persona concretamente. Por lo mismo, advierto desde ya, a quienes sufran de la misma odiosidad, que no intenten en sus casas jamás el ejercicio de fastidiar a sus suegras. Es peligroso y nunca, atención, NUNCA , van a ganar, como podrán observar a través de mi triste experiencia.  Al igual que en los Casinos, siempre gana la casa y en cuestiones de amor, las suegras son lo peor. Es lo que traté de explicarle a un amigo que solía fastidiar a su suegra los pocos días del año en que ella los visitaba. Para qué hombre, no seas huevón, le advertí, lleva la fiesta en paz, por último hazlo por amor a tu mujer. Le relaté la historia de un viejo cliente y su tragedia, a fin de persu...