Los hijos tontos no arruinarán el festín
A propósito del escandaloso Nueragate , que involucró a Dávalos, el hijo gordo y brilloso (no brillante, brilloso), de nuestra Presidenta, adalid de la igualdad, circo triste que nos hizo revolver las tripas y decir “váyanse todos , váyanse ya ”, llegó a mi mente esa imagen de aquellos chicos sin talento , que después de mucho tiempo te re - encuentras en el camino : t ú como un perdedor nato, ciudadano de a pie, que aunque “pintabas pa weno”, te quedaste entre tarjetas de crédito, ciber críos y Mc realidad , marcando el paso, haciendo el trabajo y quejándote por twitter , si es que la tecnología y tu bolsillo te lo permite n . Con Dávalos m e recordé del hijo del jefe que era medio baboso , pero que siempre tenía las mejores bicicletas aunque era incapaz de saltar dos c uerpos de distancia con la mitad de la destreza de “El Tarro” , o del gordito coloradito aquel, que era dueño d...