Secretos medio inconfesables
Hay secretos que son medio inconfesables y hay que pasarlos de contrabando en un poema, como la vez que meti un gato en la juguera, cuando feliz me masturbé con un melón sin vino, o cuando me acosté con mi cuñada, aprovechandome que estaba ebria. Hay pecados en los que no basta un señor cura, hay que traer a un Monseñor, un Cardenal o al mismísimo Exorcista!! A ver si te consiguen unos padre nuestros de saldo, o unas indulgencias baratas, Y te absuelven hijo mío del pecado, De follar y preñar al Filipino y persuadirlo a un aborto sensato, con borraja, sabina y otras hierbas. Es mejor jugar con los secretos inconfesables, pasarlos por humor negro muy refinado, y así liberar al hígado y la traquea, de su peso inconfesable. Qué ganas de gritar en las comisarías Yo maté a Marilyn!! Yo le disparé a Kennedy!! Yo inoculé a Chávez!! Yo traicioné a Judas!! Yo me acosté con tu hija adolescente!! Nada como darle unas vacaciones en la luna, a la almohada y la conciencia. Esos peca...