Un Plan Cóndor 2.0: De los archivos del terror a Peter Thiel y las granjas de bots.
Hubo una época en que el terrorismo de Estado sudamericano tenía olor a pólvora y sangre. Los vuelos de la muerte, los interrogatorios bajo picana, los archivos del horror amontonados en un sótano de Paraguay: todo un sistema de coordinación transfronteriza que permitió a las dictaduras del Cono Sur secuestrar, torturar y desaparecer con una eficiencia burocrática y banal malignidad que nada tenían que envidiarle al viejo Eichmann. Aquel Plan Cóndor fue un monumento a la crueldad organizada, una red de inteligencia que convirtió a la región en un territorio sin ley donde la muerte viajaba de un país a otro con la naturalidad de una carta certificada y la impunidad de la diplomacia tiránica. Pero el tiempo, ese gran ironista, ha actualizado el modelo. Ya no se desaparecen cuerpos; se desaparecen verdades. Ya no se tortura con electricidad; se tortura con algoritmos. Y los archivos del terror ya no duermen en cajas de cartón esperando ser descubiertos; viven en servidores remotos, en gra...